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PS4 JUEGO JUST DANCE 2021 (copia)

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La cultura pop japonesa tiene fama de ser “rara”. Resulta bastante común encontrarnos con escenas de programas de concurso japoneses, comerciales, anime y películas que brillan por lo absurdas que resultan, la sobrecarga visual de colores y lo incomprensibles que son para nuestras sensibilidades occidentales. Podemos creer que exageramos y que esto no es más que un choque cultural, pero a veces aparecen obras como Katamari Damacy que en verdad no tienen explicación.

Este juego salió originalmente en 2004, pero las audiencias modernas ya pueden disfrutar de un ‘remake’ llamado Katamari Damacy REROLL. Este llegó hace un par de años a Nintendo Switch y PC, pero finalmente podemos disfrutarlo en PlayStation 4 y Xbox One.

Una buena noche, el Rey del Cosmos destruye “accidentalmente” las estrellas y la luna (probablemente hubo licor involucrado). Obviamente, las cosas no se pueden quedar así y hay que arreglarlo todo… pero es demasiado trabajo. Afortunadamente, puede achacarle toda la responsabilidad a su hijo: el príncipe. Ahora, el pequeño heredero debe crear de nuevo el firmamento y solo hay una forma de hacerlo: bajar a la tierra, usar ‘katamaris’ para recolectar todo lo que encuentre en su camino y arrojarlos al cielo para reemplazar las desaparecidas estrellas.

Como pueden ver, es un juego científicamente correcto que se toma las leyes físicas del cosmos muy en serio.

¿Qué hay que hacer en este juego tan raro? Rodar. El príncipe puede empujar y arrastrar un objeto llamado ‘katamari’ al que se le adhiere cualquier cosa más pequeña. A medida que agregamos cosas al katamari, este crece y puede arrollar cosas cada vez más grandes y pesadas. Al comienzo de cada uno de los 10 niveles principales, el Rey del Cosmos nos da un tamaño mínimo y un tiempo límite para lograrlo.

El sistema de juego de Katamari Damacy REROLL es realmente único. Debemos combinar el uso de los dos análogos para mover el katamari como si fuera un tanque. Al principio parece complicado, pero una vez nos acostumbramos resulta una segunda naturaleza. Moverse por los escenarios requiere una buena memoria y capacidad de ubicación espacial para recordar dónde están los objetos que antes no podíamos arrollar y ahora sí. También es importante ubicar las diferentes ‘salidas’ hacia otras partes del escenario, pues si nos quedamos mucho tiempo en la misma zona perderemos tiempo que podemos aprovechar arrollando objetos aún más grandes en otros lugares.

Eso sí, hay que tener cuidado y no chocar contra paredes u objetos demasiado grandes, pues esto hará que perdamos tamaño. Algunos seres vivos pueden perseguirnos a propósito y debemos evitarlos hasta que tengamos el tamaño suficiente para hacerlos parte de nuestra colección rodante.

En los primeros niveles solo necesitamos entregar un katamari de algunos centímetros de diámetro que crearemos arrollando objetos pequeños como fósforos, tapas de botella y naipes. Gran parte de la gracia del juego es ver cómo va creciendo nivel a nivel hasta poder arrollar personas y automóviles. En los últimos niveles podemos hacer crecer nuestro katamari a un tamaño descomunal, creando situaciones tan absurdas como graciosas. ¡Incluso podemos arrollar un arcoíris y llevárnoslo rodando!

Katamari Damacy REROLL reseña

Ese es el punto más fuerte de Katamari Damacy REROLL: su sentido del humor. No es solo su concepto extraño y las ocurrencias del Rey del Cosmos. Los personajes que encontramos en el camino aportan mucho a la atrevida ambientación. No solo tienen una apariencia chistosa, sino que forman parte de escenas muy curiosas. Podemos encontrar a un hombre sentado en una montaña de teléfonos, niños montando encima de un cocodrilo, estudiantes participando de combates de lucha libre o una pelea entre kaiju. Descubrir situaciones bizarras resulta tan divertido como arrollar a sus protagonistas con nuestro katamari.

El problema de tener un katamari especialmente grande es que su control se va dificultando cada vez más. Es realmente frustrante quedarse atrapado en una esquina y ver cómo perdemos rápidamente objetos sin poder hacer mucho para evitarlo. La incapacidad de controlar independientemente la cámara también resulta desesperante en ocasiones.

Esta extraña ambientación funciona aún mejor gracias a su particular banda sonora. El tema principal del juego nos va a tener tarareando durante el resto de nuestra vida, pero las demás canciones no se quedan atrás. Vamos a oír principalmente jazz, pero podemos encontrar algo de electrónica, samba, mambo y J-pop en las composiciones. Parece que eso no va a combinar nada bien, sobre todo tomando en cuenta la jugabilidad, pero el resultado es tan especial como los demás elementos del juego. Esta combinación musical es muy extraña, pero termina fascinando.

Aquellos que conocieron el juego original se van a encontrar con un ‘remake’ que, a pesar de estar desarrollado en un motor diferente, es totalmente fiel. Luce más colorido que nunca en alta resolución y el sistema de control es un poco más fluido, pero es el mismo contenido. Eso significa que también heredó su principal problema: es demasiado corto y se acaba justo cuando más nos estamos divirtiendo. Incluso participando de todas las misiones opcionales podemos ver el final en menos de seis horas. Es verdad que este es un juego de precio reducido, pero deja deseando más.

Algo que también puede considerarse un defecto es que la jugabilidad no evoluciona nada. Siempre estamos haciendo lo mismo. Los objetivos tampoco cambian mucho entre las misiones principales. Si queremos algo de variedad, tenemos que visitar las misiones opcionales. Estas tienen objetivos como recolectar la mayor cantidad de objetos de cierto tipo, llegar a cierto tamaño sin indicador o arrollar el animal más grande posible sin tocar los más pequeños.

Debido a lo corto, pero divertido que es, algunos pueden sentirse animados a rejugar niveles y superar sus propios récords con katamaris más grandes. Aprenderse los mapas puede resultar especialmente satisfactorio porque podemos crear rutas óptimas para recoger objetos. Afortunadamente, Katamari Damacy REROLL premia el volver a ciertos niveles con modos ‘Eternos’ si se logran ciertos diámetros. También podemos desbloquear personajes jugables para el modo multijugador y encontrar regalos, los cuales son cosméticos que podemos equipar al príncipe.

Katamari Damacy crítica análisis

¡Ah sí! Hay un modo multijugador en el que competimos con otra persona para crear el katamari más grande. Puede ser muy divertido, pero es algo limitado. No hay recompensas especiales ni tampoco permite el juego en línea, solo local.

No importa si este juego no parece de su gusto o si su estilo aparentemente infantil los repele. Katamari Damacy REROLL es un juego que merece al menos una sola partida. No solo para disfrutar de una “japonesada rara”, sino porque es legítimamente divertido.

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La cultura pop japonesa tiene fama de ser “rara”. Resulta bastante común encontrarnos con escenas de programas de concurso japoneses, comerciales, anime y películas que brillan por lo absurdas que resultan, la sobrecarga visual de colores y lo incomprensibles que son para nuestras sensibilidades occidentales. Podemos creer que exageramos y que esto no es más que un choque cultural, pero a veces aparecen obras como Katamari Damacy que en verdad no tienen explicación.

Este juego salió originalmente en 2004, pero las audiencias modernas ya pueden disfrutar de un ‘remake’ llamado Katamari Damacy REROLL. Este llegó hace un par de años a Nintendo Switch y PC, pero finalmente podemos disfrutarlo en PlayStation 4 y Xbox One.

Una buena noche, el Rey del Cosmos destruye “accidentalmente” las estrellas y la luna (probablemente hubo licor involucrado). Obviamente, las cosas no se pueden quedar así y hay que arreglarlo todo… pero es demasiado trabajo. Afortunadamente, puede achacarle toda la responsabilidad a su hijo: el príncipe. Ahora, el pequeño heredero debe crear de nuevo el firmamento y solo hay una forma de hacerlo: bajar a la tierra, usar ‘katamaris’ para recolectar todo lo que encuentre en su camino y arrojarlos al cielo para reemplazar las desaparecidas estrellas.

Como pueden ver, es un juego científicamente correcto que se toma las leyes físicas del cosmos muy en serio.

¿Qué hay que hacer en este juego tan raro? Rodar. El príncipe puede empujar y arrastrar un objeto llamado ‘katamari’ al que se le adhiere cualquier cosa más pequeña. A medida que agregamos cosas al katamari, este crece y puede arrollar cosas cada vez más grandes y pesadas. Al comienzo de cada uno de los 10 niveles principales, el Rey del Cosmos nos da un tamaño mínimo y un tiempo límite para lograrlo.

El sistema de juego de Katamari Damacy REROLL es realmente único. Debemos combinar el uso de los dos análogos para mover el katamari como si fuera un tanque. Al principio parece complicado, pero una vez nos acostumbramos resulta una segunda naturaleza. Moverse por los escenarios requiere una buena memoria y capacidad de ubicación espacial para recordar dónde están los objetos que antes no podíamos arrollar y ahora sí. También es importante ubicar las diferentes ‘salidas’ hacia otras partes del escenario, pues si nos quedamos mucho tiempo en la misma zona perderemos tiempo que podemos aprovechar arrollando objetos aún más grandes en otros lugares.

Eso sí, hay que tener cuidado y no chocar contra paredes u objetos demasiado grandes, pues esto hará que perdamos tamaño. Algunos seres vivos pueden perseguirnos a propósito y debemos evitarlos hasta que tengamos el tamaño suficiente para hacerlos parte de nuestra colección rodante.

En los primeros niveles solo necesitamos entregar un katamari de algunos centímetros de diámetro que crearemos arrollando objetos pequeños como fósforos, tapas de botella y naipes. Gran parte de la gracia del juego es ver cómo va creciendo nivel a nivel hasta poder arrollar personas y automóviles. En los últimos niveles podemos hacer crecer nuestro katamari a un tamaño descomunal, creando situaciones tan absurdas como graciosas. ¡Incluso podemos arrollar un arcoíris y llevárnoslo rodando!

Katamari Damacy REROLL reseña

Ese es el punto más fuerte de Katamari Damacy REROLL: su sentido del humor. No es solo su concepto extraño y las ocurrencias del Rey del Cosmos. Los personajes que encontramos en el camino aportan mucho a la atrevida ambientación. No solo tienen una apariencia chistosa, sino que forman parte de escenas muy curiosas. Podemos encontrar a un hombre sentado en una montaña de teléfonos, niños montando encima de un cocodrilo, estudiantes participando de combates de lucha libre o una pelea entre kaiju. Descubrir situaciones bizarras resulta tan divertido como arrollar a sus protagonistas con nuestro katamari.

El problema de tener un katamari especialmente grande es que su control se va dificultando cada vez más. Es realmente frustrante quedarse atrapado en una esquina y ver cómo perdemos rápidamente objetos sin poder hacer mucho para evitarlo. La incapacidad de controlar independientemente la cámara también resulta desesperante en ocasiones.

Esta extraña ambientación funciona aún mejor gracias a su particular banda sonora. El tema principal del juego nos va a tener tarareando durante el resto de nuestra vida, pero las demás canciones no se quedan atrás. Vamos a oír principalmente jazz, pero podemos encontrar algo de electrónica, samba, mambo y J-pop en las composiciones. Parece que eso no va a combinar nada bien, sobre todo tomando en cuenta la jugabilidad, pero el resultado es tan especial como los demás elementos del juego. Esta combinación musical es muy extraña, pero termina fascinando.

Aquellos que conocieron el juego original se van a encontrar con un ‘remake’ que, a pesar de estar desarrollado en un motor diferente, es totalmente fiel. Luce más colorido que nunca en alta resolución y el sistema de control es un poco más fluido, pero es el mismo contenido. Eso significa que también heredó su principal problema: es demasiado corto y se acaba justo cuando más nos estamos divirtiendo. Incluso participando de todas las misiones opcionales podemos ver el final en menos de seis horas. Es verdad que este es un juego de precio reducido, pero deja deseando más.

Algo que también puede considerarse un defecto es que la jugabilidad no evoluciona nada. Siempre estamos haciendo lo mismo. Los objetivos tampoco cambian mucho entre las misiones principales. Si queremos algo de variedad, tenemos que visitar las misiones opcionales. Estas tienen objetivos como recolectar la mayor cantidad de objetos de cierto tipo, llegar a cierto tamaño sin indicador o arrollar el animal más grande posible sin tocar los más pequeños.

Debido a lo corto, pero divertido que es, algunos pueden sentirse animados a rejugar niveles y superar sus propios récords con katamaris más grandes. Aprenderse los mapas puede resultar especialmente satisfactorio porque podemos crear rutas óptimas para recoger objetos. Afortunadamente, Katamari Damacy REROLL premia el volver a ciertos niveles con modos ‘Eternos’ si se logran ciertos diámetros. También podemos desbloquear personajes jugables para el modo multijugador y encontrar regalos, los cuales son cosméticos que podemos equipar al príncipe.

Katamari Damacy crítica análisis

¡Ah sí! Hay un modo multijugador en el que competimos con otra persona para crear el katamari más grande. Puede ser muy divertido, pero es algo limitado. No hay recompensas especiales ni tampoco permite el juego en línea, solo local.

No importa si este juego no parece de su gusto o si su estilo aparentemente infantil los repele. Katamari Damacy REROLL es un juego que merece al menos una sola partida. No solo para disfrutar de una “japonesada rara”, sino porque es legítimamente divertido.

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La cultura pop japonesa tiene fama de ser “rara”. Resulta bastante común encontrarnos con escenas de programas de concurso japoneses, comerciales, anime y películas que brillan por lo absurdas que resultan, la sobrecarga visual de colores y lo incomprensibles que son para nuestras sensibilidades occidentales. Podemos creer que exageramos y que esto no es más que un choque cultural, pero a veces aparecen obras como Katamari Damacy que en verdad no tienen explicación.

Este juego salió originalmente en 2004, pero las audiencias modernas ya pueden disfrutar de un ‘remake’ llamado Katamari Damacy REROLL. Este llegó hace un par de años a Nintendo Switch y PC, pero finalmente podemos disfrutarlo en PlayStation 4 y Xbox One.

Una buena noche, el Rey del Cosmos destruye “accidentalmente” las estrellas y la luna (probablemente hubo licor involucrado). Obviamente, las cosas no se pueden quedar así y hay que arreglarlo todo… pero es demasiado trabajo. Afortunadamente, puede achacarle toda la responsabilidad a su hijo: el príncipe. Ahora, el pequeño heredero debe crear de nuevo el firmamento y solo hay una forma de hacerlo: bajar a la tierra, usar ‘katamaris’ para recolectar todo lo que encuentre en su camino y arrojarlos al cielo para reemplazar las desaparecidas estrellas.

Como pueden ver, es un juego científicamente correcto que se toma las leyes físicas del cosmos muy en serio.

¿Qué hay que hacer en este juego tan raro? Rodar. El príncipe puede empujar y arrastrar un objeto llamado ‘katamari’ al que se le adhiere cualquier cosa más pequeña. A medida que agregamos cosas al katamari, este crece y puede arrollar cosas cada vez más grandes y pesadas. Al comienzo de cada uno de los 10 niveles principales, el Rey del Cosmos nos da un tamaño mínimo y un tiempo límite para lograrlo.

El sistema de juego de Katamari Damacy REROLL es realmente único. Debemos combinar el uso de los dos análogos para mover el katamari como si fuera un tanque. Al principio parece complicado, pero una vez nos acostumbramos resulta una segunda naturaleza. Moverse por los escenarios requiere una buena memoria y capacidad de ubicación espacial para recordar dónde están los objetos que antes no podíamos arrollar y ahora sí. También es importante ubicar las diferentes ‘salidas’ hacia otras partes del escenario, pues si nos quedamos mucho tiempo en la misma zona perderemos tiempo que podemos aprovechar arrollando objetos aún más grandes en otros lugares.

Eso sí, hay que tener cuidado y no chocar contra paredes u objetos demasiado grandes, pues esto hará que perdamos tamaño. Algunos seres vivos pueden perseguirnos a propósito y debemos evitarlos hasta que tengamos el tamaño suficiente para hacerlos parte de nuestra colección rodante.

En los primeros niveles solo necesitamos entregar un katamari de algunos centímetros de diámetro que crearemos arrollando objetos pequeños como fósforos, tapas de botella y naipes. Gran parte de la gracia del juego es ver cómo va creciendo nivel a nivel hasta poder arrollar personas y automóviles. En los últimos niveles podemos hacer crecer nuestro katamari a un tamaño descomunal, creando situaciones tan absurdas como graciosas. ¡Incluso podemos arrollar un arcoíris y llevárnoslo rodando!

Katamari Damacy REROLL reseña

Ese es el punto más fuerte de Katamari Damacy REROLL: su sentido del humor. No es solo su concepto extraño y las ocurrencias del Rey del Cosmos. Los personajes que encontramos en el camino aportan mucho a la atrevida ambientación. No solo tienen una apariencia chistosa, sino que forman parte de escenas muy curiosas. Podemos encontrar a un hombre sentado en una montaña de teléfonos, niños montando encima de un cocodrilo, estudiantes participando de combates de lucha libre o una pelea entre kaiju. Descubrir situaciones bizarras resulta tan divertido como arrollar a sus protagonistas con nuestro katamari.

El problema de tener un katamari especialmente grande es que su control se va dificultando cada vez más. Es realmente frustrante quedarse atrapado en una esquina y ver cómo perdemos rápidamente objetos sin poder hacer mucho para evitarlo. La incapacidad de controlar independientemente la cámara también resulta desesperante en ocasiones.

Esta extraña ambientación funciona aún mejor gracias a su particular banda sonora. El tema principal del juego nos va a tener tarareando durante el resto de nuestra vida, pero las demás canciones no se quedan atrás. Vamos a oír principalmente jazz, pero podemos encontrar algo de electrónica, samba, mambo y J-pop en las composiciones. Parece que eso no va a combinar nada bien, sobre todo tomando en cuenta la jugabilidad, pero el resultado es tan especial como los demás elementos del juego. Esta combinación musical es muy extraña, pero termina fascinando.

Aquellos que conocieron el juego original se van a encontrar con un ‘remake’ que, a pesar de estar desarrollado en un motor diferente, es totalmente fiel. Luce más colorido que nunca en alta resolución y el sistema de control es un poco más fluido, pero es el mismo contenido. Eso significa que también heredó su principal problema: es demasiado corto y se acaba justo cuando más nos estamos divirtiendo. Incluso participando de todas las misiones opcionales podemos ver el final en menos de seis horas. Es verdad que este es un juego de precio reducido, pero deja deseando más.

Algo que también puede considerarse un defecto es que la jugabilidad no evoluciona nada. Siempre estamos haciendo lo mismo. Los objetivos tampoco cambian mucho entre las misiones principales. Si queremos algo de variedad, tenemos que visitar las misiones opcionales. Estas tienen objetivos como recolectar la mayor cantidad de objetos de cierto tipo, llegar a cierto tamaño sin indicador o arrollar el animal más grande posible sin tocar los más pequeños.

Debido a lo corto, pero divertido que es, algunos pueden sentirse animados a rejugar niveles y superar sus propios récords con katamaris más grandes. Aprenderse los mapas puede resultar especialmente satisfactorio porque podemos crear rutas óptimas para recoger objetos. Afortunadamente, Katamari Damacy REROLL premia el volver a ciertos niveles con modos ‘Eternos’ si se logran ciertos diámetros. También podemos desbloquear personajes jugables para el modo multijugador y encontrar regalos, los cuales son cosméticos que podemos equipar al príncipe.

Katamari Damacy crítica análisis

¡Ah sí! Hay un modo multijugador en el que competimos con otra persona para crear el katamari más grande. Puede ser muy divertido, pero es algo limitado. No hay recompensas especiales ni tampoco permite el juego en línea, solo local.

No importa si este juego no parece de su gusto o si su estilo aparentemente infantil los repele. Katamari Damacy REROLL es un juego que merece al menos una sola partida. No solo para disfrutar de una “japonesada rara”, sino porque es legítimamente divertido.

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